Otitis externa

Otitis externa es un diagnóstico muy común en la práctica clínica de pequeñas especies. En un estudio reciente, otitis o infección por ácaro del oído Otodectes cynotis fue el diagnóstico final en 5% de todas las consultas en caninos y 2% de todas las consultas en felinos.1 Aunque la otitis externa es un motivo de consulta frecuente, puede (como muchos tipos de enfermedades cutáneas) ser un reto y en ocasiones una enfermedad con un manejo complejo. Un control exitoso puede implicar tratamientos a largo plazo o incluso de por vida y un alto nivel de compromiso por parte del propietario así como una buena relación entre el propietario y el veterinario.

1 = Hill, P.B. et al. Veterinary Record (2006); 158: 533-539

¿Qué provoca la otitis externa?

La etiología de la otitis externa es multifactorial e implica combinaciones distintas de causas primarias y secundarias de inflamación, junto con factores perpetuantes y predisponentes.

Causas primarias de inflamación incluyen enfermedades alérgicas de la piel como dermatitis atópica e hipersensibilidad al alimento, ectoparásitos, cuerpos extraños, desórdenes de queratinización, tumores o pólipos en el canal ótico y enfermedades autoinmunes o inmunomediadas.

Causas secundarias de inflamación son las infecciones por bacterias y levaduras. Las infecciones se producen por un cambio en el microbioma del oído ocasionado por una causa primaria de inflamación además de factores predisponentes o precursores que favorecen el crecimiento de los microorganismos.

Factores precursores son consecuencia de la inflamación ótica y de la resolución preventiva de la otitis. Como ejemplo está la pérdida del “mecanismo” de auto limpieza del oído y la progresión de cambios patológicos en el canal auditivo. Estos factores alteran el ambiente del canal auditivo por ejemplo reduciendo el lumen, reduciendo la circulación del aire, incrementando la humedad y generando una fuente de alimento y un “refugio seguro” para los microbios. Estos cambios patológicos pueden volverse irreversibles si la otitis es tratada inapropiadamente. Los factores predisponentes elevan el riesgo de que un animal desarrolle otitis, pero no la causan por sí sola – a menos que los factores detonantes estén siempre presentes.

Factores predisponentes incluyen anormalidades de conformación (ej. Anormalidades en el canal auditivo, exceso de pelo en el canal auditivo), exceso de lubricación, endocrinopatías como hipotiroidismo y factores iatrogénicos (ej. Daño por el uso de hisopos de algodón).

Implicación microbiana

La piel del conducto auditivo normal no es estéril. La flora normal está formada principalmente de bacterias Gram-positivas, pero en número reducido. También hay levaduras en pequeñas cantidades. Por ello, las bacterias y levaduras no son factores primarios en el desarrollo de la otitis, ya que no la provocarán en oídos normales. Sin embargo, cambios en el micro ambiente del conducto auditivo pueden provocar un crecimiento de estos microbios comensales o un cambio a bacterias no comensales patogénicas Gram-negativas. Si esto ocurre, las infecciones bacterianas y por levaduras pueden actuar como causas secundarias de inflamación ótica.

Un cambio en las bacterias Gramm  negativas como las Pseudomonas es comúnmente asociado con otitis crónica externa. Detener los casos agudos antes de volverse crónicos, a través de un tratamiento inicial correcto y un manejo preventivo de continuidad, ayuda a prevenir infecciones de estas bacterias de tratamiento difícil. Las cifras en la tabla muestran la prevalencia de diferentes micro-organismos aislados de más de 3,200 oídos caninos afectados por otitis externa en 15 diferentes estudios clínicos. Staphylococo y Malassezia fueron los más comunes. Gram negativos como Pseudomonas, fueron aislados con mucho menor frecuencia.

Staphylococci 51.6%
Malassezia pachydermatis 41.6%
Streptococci 15.1%
Pseudomonas 13.5%
Proteus 10.9%
Coliforms 8.8%

2 Harvey, R.G.et al Ear Diseases of the Dog and Cat (2001); 37 Manson Publishing

Signos clínicos

Los signos clínicos de la otitis incluyen prurito, sacudida de la cabeza y secreción auricular, mal olor y dolor o molestia. A menudo el propietario detecta uno o más de estos signos clínicos y es el motivo por el cual acude al veterinario con su mascota.

Diagnóstico

El diagnóstico de la otitis externa puede realizarse revisando los signos clínicos y realizando un examen físico general y un examen otoscópico. Idealmente, se debería realizar también una citología y parasitología en todos los casos de forma que se pueda seleccionar la terapia adecuada. Si se detectan bacilos en la citología, deben enviarse muestras de la secreción ótica para cultivo y antibiograma.

Los casos de otitis pueden ser clasificados como agudos, subagudos, crónicos o recurrentes dependiendo del tiempo en el que han estado presentes los signos clínicos y cómo ha respondido el paciente al tratamiento con anterioridad.

Agudos Signos clínicos ≤ a 7 días
Subagudos Signos clínicos > a 7 días pero ≤ 30 días
Crónicos Signos clínicos presentes > a 30 días
Recurrentes     Episodios curados tras un tratamiento apropiado pero que reaparecen regularmente

No hay tiempo para tomar una historia dermatológica completa en una consulta de 10 minutos, pero afortunadamente, posiblemente no es necesaria una historia e investigación dermatológica completa en una primera o segunda presentación de otitis aguda externa. Sin embargo, si la otitis es recurrente o crónica, va a ser necesaria una historia e investigación dermatológica mucho más detallada. Si es así, puede ser necesario referir el caso.

Tratamiento

El tratamiento sintomático de la otitis externa en la primera o segunda presentación en un animal concreto es bastante razonable. Los tratamientos tópicos que pueden ser empleados incluyen limpiadores auriculares (como CleanAural) y tratamientos óticos medicados (CleanAural: Triz EDTA Crystal Flush ).

Sea cual sea el tratamiento tópico elegido, es importante seguir el caso para asegurar que el conducto auditivo está limpio y repetir la citología para asegurar que la infección se ha resuelto. Debe remarcarse al propietario que, en muchos casos, van a ser necesarias medidas profilácticas como limpiezas auriculares regulares para ayudar a prevenir la recurrencia.

Cualquier perro o gato que se presenta con un episodio de otitis aguda tiene el potencial de convertirse en un caso crónico o recurrente, y por eso el tratamiento correcto de estos episodios tempranos y un seguimiento adecuado junto con cuidados preventivos son vitales.

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